CAUDAL ECOLÓGICO: UNA HERRAMIENTA DE GESTIÓN IMPRESCINDIBLE

En nuestro país, lo llamamos “caudal ecológico”, caudal “ambiental”, caudal “medioambiental” o, incluso, caudal “de mantenimiento”. En países de nuestro entorno, lo llaman débit réservé (caudal reservado), recommended flow (caudal recomendado), regulated flow (caudal regulado), minimum flow (caudal mínimo) o environmental flow (caudal medioambiental).

Que se utilicen muchos nombres para hacer referencia a un mismo concepto, en este caso el “caudal ecológico” de ríos y humedales, indica, probablemente, que no tenemos claro qué es o qué no nos hemos puesto de acuerdo en qué queremos que sea.

Porque, ¿hasta qué punto podría llegar a ser diferente un caudal “mínimo” de un caudal “ecológico”? ¿Un caudal de “mantenimiento” de un caudal “medioambiental”? ¿O uno “recomendado” de uno “reservado”?

No es fácil responder a estas preguntas porque, aunque es obvio que podemos consensuar la definición de “caudal”, paradójicamente, y siendo un término tan en boga y tan popular, no hay consenso sobre cuál es el significado de la palabra “ecológico”.

CONSENSO SOBRE CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA “ECOLÓGICO”

Resulta sorprendente constatar que si, por ejemplo, buscamos “Star Trek” en google, obtenemos 100 millones de resultados; si buscamos la palabra “cerveza” obtenemos algo más de 150 millones; y si procedemos de igual modo con la palabra “ecológico” nos topamos con nada menos que 130 millones de citas.

Luego, por pura “lógica”, si a mayor numero de resultados, mayor popularidad del término, lo “ecológico” es más popular y conocido que Star Trek, y solo un poco menos que la “cerveza”.

Concretemos un poco más la búsqueda: escribamos las palabras “caudal ecológico” en un buscador y asociémoslas con un año en concreto (“caudal ecológico” + 2020, por ejemplo) y comprobaremos que son miles (más de 60.000) los resultados obtenidos entre estudios, análisis, noticias, normas y… controversias o batallas legales, muchas de ellas entre administraciones, regantes, hidroeléctricas, ecologistas y ciudadanos directamente afectados por el deterioro de los ríos.

¿A qué se debe?

Primero, a que todos los implicados están interesados en defender una definición de caudal ecológico que favorezca su visión de cómo deben utilizarse los recursos hídricos.

Segundo, como queremos evidenciar, a que no hay consenso y no nos ponemos de acuerdo en cuáles deben ser las características precisas de un “caudal ecológico”.

¿POCA AGUA PARA TANTA SED?

El agua es un bien preciado y escaso: la necesitan los regantes, las hidroeléctricas, los ciudadanos para su consumo, y, tal como nos recuerdan a menudo las organizaciones ecologistas, el agua es imprescindible en cantidad y calidad para conservar los ecosistemas acuáticos y los ecosistemas terrestres asociados.

A la mesa del debate (y del reparto del agua) se sientan políticos (que nos representan a todos), regantes, grandes y pequeñas hidroeléctricas, ecologistas y ciudadanos que integran colectivos de afectados por la falta de agua que garantice el mantenimiento de los ecosistemas de sus territorios.

A efectos prácticos estamos de acuerdo en que el “caudal” de un río es la cantidad de agua que circula por su cauce en un lugar en concreto durante un tiempo determinado (en m3/s según el Sistema Internacional; en l/s en muchos ríos de España), y que la “ecología” es la ciencia (un área de la biología) que estudia las interrelaciones de los seres vivos entre sí y con el medio ambiente que habitan.

Entonces, ¿podría concluirse que “ecológica”, en relación al agua que discurre por los ríos, es toda aquella actividad que no interfiere en el equilibrio de un ecosistema natural y que contribuye a conservar o recuperar el medio ambiente, y, por tanto, que “caudal ecológico” es aquel caudal que, por cantidad y calidad, contribuye a conservar o recuperar el medio ambiente?

Podría ser, sí, pero, de todos modos, aun conociendo cuál es la finalidad u objetivo de un caudal ecológico, ¿con qué parámetros lo calculamos?

¿Es la media anual del agua que discurre por el río? ¿Es el agua que debería discurrir si no mediara o no hubiera mediado la intervención humana? ¿Es un mínimo o también es un máximo de volumen y velocidad del agua? ¿Es calidad, es cantidad? ¿O ambas, dado que la Directiva Marco del Agua define estado ecológico como “una expresión de la calidad de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos asociados a las aguas superficiales”?

DATOS, INFORMACIÓN, CONOCIMIENTO

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), organización no gubernamental que tiene por objeto la conservación del medio ambiente, define “caudal ecológico” como un instrumento, una herramienta de gestión imprescindible para “acordar” un uso y una conservación medioambiental que favorezca a la sociedad en su conjunto:

El caudal ecológico (CE) en ríos y humedales es un instrumento de gestión que permite acordar un manejo integrado y sostenible de los recursos hídricos, que establece la calidad, cantidad y régimen del flujo de agua requerido para mantener los componentes, funciones, procesos y la resiliencia de los ecosistemas acuáticos que proporcionan bienes y servicios a la sociedad. El CE concilia la demanda económica, social y ambiental del agua, reconoce que los bienes y servicios de las cuencas hidrológicas dependen de procesos físicos, biológicos y sociales, y que únicamente conservando el agua que estos necesitan, se puede garantizar su provisión futura”.

Sin embargo, para conseguir que sea una herramienta de gestión útil y precisa, necesitamos nutrir nuestro conocimiento.

¿Cómo transformar el concepto en herramienta?

Necesitamos, para conseguirlo, datos de calidad, información y conocimiento que permita individualizar cada río e, incluso, cada tramo de río, que haga posible pactar la cantidad de agua realmente necesaria en tiempo y  lugar para preservar, mantener y mejorar las condiciones de cada ecosistema.

Necesitamos datos de calidad, información y conocimiento que permita establecer qué cantidad de agua puede extraerse del río en tiempo y lugar para el uso y el consumo humano,  sin que ello suponga un menoscabo para la preservación de sistemas naturales dinámicos y complejos.

Necesitamos datos de calidad, información y conocimiento que permita prever las reservas y el control de caudales ecológicos en situación de sequía y el efecto de determinadas obras civiles o  de un incremento de caudal del río; que permita definir las reglas de desembalse según sean las necesidades antrópicas y medioambientales del río, evitar que el uso desmedido de un acuífero conlleve la inutilización de pozos próximos y alertar de manera temprana sobre fenómenos de contaminación, tanto de ríos, como de acuíferos.

Neurite, especialistas con más de 30 años de experiencia trabajando con confederaciones hidrográficas.

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